Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de abril de 2012

Principios De Procedimiento


Durante la quinta sesión de clase, mientras tratábamos las estrategias a llevar a cabo en el aula por parte del tutor, me acordé de los principios de procedimiento, tema que traté en clase durante mi año en Oviedo. Tras darle un par de vueltas he decidido dedicarle un post al tema de la posibilidad del uso de principios de procedimiento como herramienta para la planificación de tutorías.
     
Los principios de procedimiento son una propuesta de Stenhouse, pedagogo británico perteneciente a la corriente práctica del currículum. Durante la elaboración de su Humanities Curriculum Project, Stenhouse se plantea una alternativa al uso de objetivos para estructurar el currículum, de manera que el foco quede puesto en el proceso, en lugar del producto.
     
   Los principios de funcionamiento se definen como “criterios de actuación durante el proceso de aprendizaje, eliminándose la referencia a los fines” [1]. En los principios de funcionamiento, es habital que se haga referencia al comportamiento del profesor. Algunos ejemplo de principios de funcionamiento son:
  • El profesor conocerá el contexto las capacidades e intereses de los participantes y adaptará la metodología a ellos.
  • El profesor fomentará la comunicación en el aula.
  • El profesor facilitará la autonomía y la participación activa de los sujetos en la red
  • El profesor no será la fuente única de conocimiento y se fomentará el autoaprendizaje.
  • Evitar el proteccionismo
  •  Fomentar el uso del aula de informática fuera de las horas del curso.

     
     James D. Raths [2], pedagogo americano, trabajó también sobre el tema de los principios de procedimiento haciendo propuestas de cara a la selección de actividades para llevar a cabo en el aula. Entre ellos destaco:
  • A condiciones iguales, una actividad es preferible a otra si permite al alumno o alumna tomar decisiones razonables respecto a cómo desarrollarla y ver las consecuencias de su elección.
  • A condiciones iguales, una actividad es preferible a otra si atribuye al alumno o alumna un papel activo en su realización.
  • A condiciones iguales, una actividad es preferible a otra si obliga al alumno o alumna a interactuar con la realidad.
  • A condiciones iguales, una actividad es preferible a otra si obliga al alumno o alumna a examinar ideas y sucesos que normalmente son aceptados sin más por la sociedad.
     Desde mi punto de vista, los principios de procedimiento son una herramienta que permite al profesor reflexionar sobre su propio comportamiento y establecer criterios para evaluar la metodología empleada en clase.

     Si se utilizan sustituyendo a los objetivos, pueden ser un elemento descompensador de las dos esferas que hemos visto en clase, pero en combinación con el resto de elementos del currículum, son una forma muy buena de hacer evidentes y planificados elementos que pueden pasar desapercibidos. Su uso en ámbitos educativos no formales, me resulta fundamental y es frustrante que no estén recogidos en la elaboración de intervenciones, considero que la falta de atención a la planificación de la intervención es uno de los puntos a mejorar por parte del educador social.

Referencias Bibliográficas:
[1] Rodeíguez Romero, M. del M. (1991). Las unidades didácticas y el aprendizaje del profesor. Signos teoria y practica de la educación, 1(3), 4-13. Recuperado de  http://www.quadernsdigitals.net/datos_web/hemeroteca/r_3/nr_33/a_549/549.html [8-04-2012]
[2] Raths, J. D. (1971). Teaching Without Specific Objectives. Educational Leadership, 28(7), 14-20.


lunes, 19 de marzo de 2012

Motivación


“Si no quieres aprender, no vas a aprender”, esta frase, pronunciada por el profesor durante un debate en clase sobre motivación al estudio y la efectividad de las medidas de coacción, ejemplifica para mi uno de los problemas actuales del sistema educativo.

Si hemos llegado a un punto en que, afortunadamente, las medidas de coacción no funcionan, ¿Cómo podemos hacer que los alumnos se impliquen en la asignatura?

Los efectos de la motivación en el proceso de enseñanza-aprendizaje han sido objeto de estudio desde disciplinas como la psicología o la pedagogía, que consideran a la motivación como un elemento clave en el éxito del proceso. 

En el artículo “Motivación hacia el estudio y la cultura escolar: Estado de la cuestión” [1], se establecen tres variables motivacionales:
  •  Motivación intrínseca: La más investigada y hace referencia a la voluntad del alumno por estudiar. Puede ser por interés profesional (conseguir un buen trabajo), interés personal (estudira por satisfacción personal) o interés escolar (sacar buenas notas).
  • Motivación extrínseca: Es la que nace fuera del alumno, puede provenir del entorno escolar, familiar… Esta motivación depende de la anterior, sino existe una motivación intrínseca, la extrínseca es poco eficaz.
  • Motivación social: Es la proporcionada por el grupo de iguales, el desarrollo de determinadas conductas para ser admitido en un grupo.
El profesor puede contribuir a desarrollar cualquiera de estas variables: ayudando al alumno a desarrollar procesos de motivación intrínseca, estableciendo elementos de motivación extrínseca y creando un clima social que motive a la implicación en la asignatura.

En la misma línea se sitúan Natacha Carolina Febres y Danila Del Valle que  en su artículo “Motivación: pieza clave en el aula de clase” [2] definen la motivación como como “un proceso en el que intervienen diferentes elementos y que se inicia con la aparición de una serie de estímulos internos y externos que hacen sentir unas necesidades, las cuales se concretan en un deseo específico y orientan las actividades o la conducta en la dirección del logro de unos objetivos capaces de satisfacerlas.”

En este artículo, proponen una serie de estrategias para el empleo en niveles de educación superior, pero me parecen aplicables en otros ámbitos educativos: Plantear retos, Utilizar conocimientos innovadores de actualidad e interés, organizar grupos de estudio, motivar la sana competencia, utilizar dinámicas creativas, relacionar el conocimiento estudiado con el entorno, establecer temáticas integrales. 

Relacionado con el post anterior, me parece importante destacar que la generación de pensamiento positivo también es un elemento que contribuye a la motivación

La motivación es un elemento esencial para mejorar el rendimiento de los alumnos y es necesario trabajarla en el aula y fuera de ella. La motivación requiere de cierto grado de  individualización, por tanto, cuando potenciamos la motivación estamos realizando tutoría.

Pd.- Durante la lectura de artículos para la elaboración de esta entrada he leído un estudio muy interesante [3] sobre la relación entre motivación y estilos de aprendizaje que afirma que no existe ninguna relación. Apunto este tema como posible para futuras reflexiones.

Referencias Bibliográficas
[1] Mar, A., Estudio, H. E. L., Escolar, L. A. C., & Cuesti, E. D. E. L. A. (2006). Motivación hacia el estudio y la cultura escolar : Estado de la cuestión. Pensamiento, 2(006), 87-101. Recuperado de http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/801/80100608.pdf [19-03-2012]
[2] Febres De Goncalves, N. C., & Zanini De Alonso, D. D. V. (2009). Motivación: pieza clave en el aula de clase. Revista educación en valores, (11), 52-64. Recuperado de http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3269253 [19-03-2012]
[3] López Aguado, M., & Silva Falchetti, E. (2009). Estilos de aprendizaje. Relación con motivación y estrategias. Revista de estilos de aprendizaje, 4(4), 202. Recuperado de http://www.doredin.mec.es/documentos/00820103010057.pdf [19-03-2012]
 

domingo, 18 de marzo de 2012

Pensamiento Positivo


    Durante la primera clase de la asignatura, hablando con Luis sobre expectativas, salió el tema del optimismo, el pesimismo, y el pensamiento positivo.

     El pensamiento positivo es una teoría, creada por el Dr. Norman Vincent Peale, que afirma que mantener una actitud optimista ante los problemas es útil para superar dificultades y ayuda a alcanzar una vida plena y satisfactoria.

     En su libro “The Power of Positive Thinking: 10 Traits for Maximum Results”[1] el Dr. Peale afirma que enseña pensamiento positivo “no cómo un medio para obtener fama, riqueza o poder, sino como la aplicación práctica de la fe para superar la derrota y adquirir valores creativos significativos en la vida”.

     Esta teoría iniciada en su libro “The Power of Positive Thinking”, ha sido desarrollada y aplicada en campos como la psicología, la medicina, la educación...

    En lo que a educación se refiere, me llaman la atención estudios como el desarrollado por el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Corea [2], que afirma que el pensamiento positivo incrementa la satisfacción vital. Aunque, como se afirma dentro del artículo, existen otros estudios que no han encontrado relación.

    Por lo que he leído, existe una gran controversia en torno a la eficacia del pensamiento positivo. Mientras algunos autores afirman que resulta una herramienta eficaz a la hora de afrontar la resolución de problemas y el manejo de las emociones, otros consideran que puede llegar a ser una fuente de estrés y frustración.

   Desde mi punto de vista, el pensamiento positivo es una herramienta muy importante para lograr la felicidad en la vida, ayudando a afrontar el día a día. En los tiempos que corren, yo mismo me he visto arrastrado a pensamientos pesimistas y he comprobado cómo estos me bloquean a la hora de afrontar mis problemas personales.

    Lamentablemente, la difusión de esta teoría se ve lastrada por la gran cantidad de libros, páginas web, artículos… que proponen el pensamiento como la cura milagrosa de todos los males. Buscando información para este post he tenido que hacer un trabajo muy importante de criba a la hora de separar la paja del grano. Esta literatura le hace un flaco favor a la difusión del pensamiento positivo.

    El ayudar a desarrollar estrategias de pensamiento positivo es una actividad que puede tener lugar dentro de la tutoría. Ya que considero que parte de la función del tutor es la de guía.

    Según un estudio de Christi Bamford y Kristin Hansen Lagattuta [3] de las universidades de Jacksonville y California respectivamente, los padres son una figura clave para que los hijos aprendan a usar el pensamiento positivo. Considero por tanto necesario que el tutor trabaje también con el entorno familiar del alumno si así lo cree oportuno.

    En conclusión, considero que el pensamiento positivo es una herramienta útil, aunque no la única, a la hora de tratar problemas adaptativos, de estrés, ansiedad… siendo interesante que el tutor la conozca y utilice, si lo considera oportuno, en el desarrollo de sus funciones.
 
Referencias Bibliográficas:

[1] Peale, D. N. V. (2003). The Power of Positive Thinking: 10 Traits for Maximum Results (p. 240). New York:Fireside. Recuperado de http://books.google.es/books?id=kRO_lIGx37sC&printsec=frontcover&dq=The+Power+of+Positive+Thinking:+10+Traits+for+Maximum+Results&hl=es&sa=X&ei=wy1mT7efCYewhAeq35GACg&ved=0CDgQ6AEwAA#v=onepage&q&f=false [18-03-2012]

[2] Jung, J. Y., Oh, Y. H., Oh, K. S., Suh, D. W., Shin, Y. C., & Kim, H. J. (2007). Positive-Thinking and Life Satisfaction amongst Koreans. Yonsei Medical Journal, 48(3), 371-378. Yonsei University College of Medicine. Recuperado de http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=Retrieve&db=PubMed&dopt=Citation&list_uids=17594143 [18-03-2012]

[3] Bamford, C., & Lagattuta, K. H. (2011). Looking on the Bright Side: Childrenʼs Knowledge About the Benefits of Positive Versus Negative Thinking. Child Development, 00(0), 1-16. Wiley Online Library. Recuperado de http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22187976 [18-03-2012]